jueves, 30 de agosto de 2018

Vengo a contar algo que me ocurre con frecuencia en el baño del trabajo tras la comida y cuando uno está dedicado a la higiene bucal.
 
Por qué la gente no decide ser por una vez maleducada y no saludarme. ¿Acaso estáis esperando que no devuelva el saludo y así reafirmar que soy un capullo porque no correspondo?

Cuando uno se está cepillando los dientes, entra alguien y te saluda, te presentas ante dos opciones:
  1. te callas y quedas como un maleducado
  2. correspondes al saludo pero quedas como un monguer al balbucear unas palabras ininteligibles o como un cerdo al echar espuma por la boca. No digamos si “decoras” el espejo
Pese a haber ido a un colegio público, tengo buena educación por lo que siempre correspondo al saludo y acabo pasándolas putas para no salpicar ni pringarme.

Por favor, no me hagáis pasar por ello. Todos los que estéis leyendo esto, tened compasión…

…o ser unos “perros” y saludad como hago yo puesto que no veas la gracia que hace ver balbucear unas palabras a alguien con la boca llena de espuma y un cepillo dentro de la misma.

viernes, 21 de junio de 2013

Geburtstag

Menos mal que estos días no está pegando el calor como suele ser costumbre. Lo estoy agradeciendo bastante dado que así por las noches, estoy durmiendo la mar de bien.
 
Tengo el problema de que cuando sudo, no paro de dar vueltas en la cama, taparme/destaparme, levantar la cabeza para secar mi colleja e intentar ahuecar un poco la almohada con la esperanza de que se seque un poco... Esto se traduce en que cuando me despierto no estoy todo lo descansado que debiera y por tanto, en que no pueda rendir a lo largo del día como dios manda.
 
Pero bueno, como digo, afortunadamente las temperaturas en estos días son de lo más agradables con lo que pudeo mitigar en cierto modo uno de mis problemas actuales. Tengo una preocupación que me ronda la cabeza sin parar y es que se acerca fecha de cumpleaños.
 
La gente se agobia porque caen más años, porque el tiempo pasa rápido y a mi la verdad es que esa es una cosa que me resbala ampliamente. Lo del cumpleaños para mi es un problema llegado el momento en que soy consciente de que la fecha se acerca, es entonces cuando me entra hasta casi diríamos la angustia... la verdad es que este problema se acrecienta con el paso de los años, dado que cada vez tengo más y el tiempo pasa tan rápido que cuando te quieres dar cuenta, ¡ZAS!, aquí está el siguiente.
 
Sin casi haber tenido tiempo de asimilar el anterior y salir airoso del mismo, ya te ves en otro y otra vez a tener que superarlo.
 
En fin... se acerca el día y mi angustia aumenta.... tengo que comprar algo y no sé qué. Tengo que preparar algo y no sé qué ni cómo.
 
Tengo ganas de que llege el día. De superarlo para así respirar y rezar para estar lo suficientemente distraido como para no percatarme de que quedan 364 días para el siguiente. Y encima, siendo más mayor y pasando cada vez más rápido el tiempo.

viernes, 7 de junio de 2013

Insomnio



De vez en cuando me vuelven a visitar miedos o temores que tenía en mi época de infante. Son como las visitas de los familiares lejanos con los que no tienes nada en común y menos contacto acaso. No tienes ganas de soportarlos otra vez, pero no te queda otra que aguantar el tiempo que haga falta y esperar que a su partida, vuelvan lo más tarde posible.

Todo esto viene a colación porque hace unos días me vio a visitar el miedo de los “angelitos”. ¿De donde viene esta denominación? Pues bien… de pequeño, de muy pequeño, mi madre antes de irme a la cama me cantaba aquello de “cuatro esquinitas tiene mi cama/cuatro angelitos que me la guardan…” Yo por aquellas épocas tenía menos conocimiento aun si cabe que en la actualidad y me perturbaba mucho la idea de estar durmiendo y tener a cuatro personajes ahí plantados vigilando mis sueños. ¿Quiénes eran esos personajes? ¿Por qué habían de estar ahí plantados vigilándome? ¿Tendrían oscuras intenciones de las cuales estando yo dormido no me enteraba?

El caso es que este montón de cuestiones no resueltas, hicieron que tuviera pavor a dormir y me provocaran un insomnio de caballo durante un tiempo. Así, hasta que tuve a bien olvidar a dichos angelitos.

El paso del tiempo, saber que no dejaba de ser una canción amable, que mi madre con toda la buena intención del mundo me cantaba para que me durmiera como un bendito y por qué no decirlo, el crecer y tener un poco más de conocimiento, no hizo que el miedo a tener a gente plantada junto a mi cama mientras dormía desapareciera.

Pues bien, volvamos al comienzo del texto… sí, este es uno de los miedos que ha tenido a bien visitarme y tiene toda la pinta de que ha venido para quedarse (mucho tiempo lleva ya como para ser una visita pasajera).

La falta de horas de sueño está provocando que vaya por la calle arrastrándome como alma en pena, no tengo ni ganas de entrar en los bares a tomar mi buena cervecita con tapa, a lo sumo un café.
Una solución de urgencia ha sido dormir en el sofá, pero si bien es incómodo echar largas tiradas de sueño en él, no deja de tener sus esquinas (4 para más datos) con lo que vuelvo al punto de inicio de esta historia.

Creo que tendré que cortar por lo sano y deshacerme de mi cama, cambiarla por una redonda va a ser la solución. Está decidido… es el momento de renovar (por obligación) mi querida cama y más amado colchón y ya tengo cerrado el pedido al que solo le veo una pega, pero claro, necesito dormir de una vez por todas.

Espero que no venga a visitarme el miedo a ahogarme ya que el colchón de esta cama es de agua.

martes, 21 de mayo de 2013

Falsas Apariencias



Me he pasado un tiempo totalmente alejado del mundanal ruido, apartado de toda relación social en la más absoluta de las soledades. Vamos, lo que viene siendo encerrado en casa tocándome las bolas sin hacer nada, aparte de no morir de inanición y comido por la mugre y pelusas que tenían a bien visitarme a casa.

El caso es que ha sido una época de introspección y autoconocimiento. Sentía la necesidad de saber quien era yo mucho mejor que cualquier otra persona y la verdad es que ha sido una época de lo más enriquecedora y productiva. Mucho más de lo que podría llegar a imaginar.

Me he dado cuenta de que soy una persona inquieta, amante del deporte y la acción. Me encanta la naturaleza y estar al aire libre realizando las más dispares actividades lúdicas.
Mi gran sed de conocimiento hace que no pueda pasar más de una semana sin visitar un museo o darme una vuelta por la filmoteca nacional. Ver la exposición más "in" o visionar un clásico en blanco y negro es un placer para mis sentidos. Claro está, tras la película, obligatoria discusión café en ristre con un nutrido grupo de culturetas bufanda al cuello y obras completas de Faulkner bajo el brazo.

El dormir, si bien es un placer, he de admitir que a partir de las 6 am lo considero una pérdida de tiempo. Ardo en ganas, una vez los primeros rayos de sol asoman por mi ventana, de dar un salto y empezar un día apasionante lleno de actividades enriquecedoras.

Así soy… sin querer ser una persona engreída, esta es la conclusión a la que he llegado.

Pero claro, no todo va a ser tan maravilloso ni todo va a ser tan bonito. También he llegado a la conclusión de que soy una persona muy tímida… timidísima. Me importa lo que la gente piense de mi, tengo pánico a que el hecho de ser alguien tan activo, tan inquieto, tan ávido de conocimiento, despierte las envidias y críticas de todo aquel que me rodea, me conozca o no.

Es por ello que mi comportamiento real diste mucho del que detallo en este texto, mi afición a dormir, a pasar largas sesiones de sofá en posición horizontal, a que las únicas visitas a la calle sean para bajar al bar más cercano con la cerveza más fría y tapas más grasientas, no es si no consecuencia de mi gran timidez. No puedo evitarlo.

Pero no os fiéis, todo son falsas apariencias, no soy quien parezco ser por mucho que creáis.


lunes, 30 de julio de 2012

Verano


El verano es una mala época, me convierte en un ser despreciable. Me he parado a pensar y he visto que en estos días no he hecho otra cosa que traicionar y traicionar.

He traicionado a las cervezas de siempre y ahora me decanto por el tinto de verano, los callos de mi vecina, han pasado a un segundo plano y se han visto plenamente superados por un buen gazpacho.

A mi osito de peluche, lo he abandonado en un rincón del dormitorio porque el calor que da a la hora de dormir me hace insoportable su compañía, amén de que he traicionado a mi bien querida y siempre acogedora cama para echarme las siestas en el sofá y bajo el chorro del aire acondicionado.

Definitivamente el verano es esa época del año en la que me transformo en un ser del que no te puedes fiar, traiciono a todo lo que debería ser fiel, que me acompaña todo el año sin rechistar y me hace feliz.

Pero eso sí… ¿y la capacidad de adaptación que tengo? Estoy encantado, soy un ser camaleónico.

viernes, 22 de junio de 2012

Mi noche de S. Juan


Un día decidí deshacerme de todos los recuerdos inútiles que me rodeaban, de todas las cosas que había estado acumulando año tras año y que no hacían otra cosa mas que coger polvo allí donde había decidido colocarlas.

En un principio todos esos recuerdos fueron tratados con el debido respeto y dedicaba mi tiempo a tenerlos con un aspecto presentable, libres de polvo, etc., etc… pero como todo en la vida, uno se cansa y acaba olvidándose de los recuerdos, hasta que una gran capa de polvo se encarga de hacerlos desaparecer.

Pues bien, dado que no reparaba ya mucho en su presencia, un buen día, bolsa gigante de basura en ristre, los fui echando uno tras otro dentro de ella y una vez hice acopio de todos ellos, me dirigí a un lugar apartado y solitario dispuesto a quemarlos.

El espectáculo era impresionante, recuerdos de toda una vida completamente olvidados/ignorados a lo largo de otra vida, ardiendo majestuosamente y desprendiendo un agradable calor. Tal era la atracción de las llamas que ahí me quedé hipnotizado frente al fuego y no reparé en la cantidad de humo que respiré y hollín que se quedó pegado a mi cuerpo.

Una vez el fuego se extinguió, tomé tranquilamente rumbo a casa con la satisfacción de haberme deshecho de recuerdos de toda una vida sin ser consciente de lo que se fraguaba.

Desde aquel infausto día, tengo más presentes que nunca mis recuerdos… bien pegados a mi piel,  circulando por mis venas y perfectamente adheridos a los tejidos internos de mi cuerpo y ahora sí que no hay manera de que me pueda olvidar de ellos.

miércoles, 6 de junio de 2012

Comunicación


Mis últimos problemas con la telefonía móvil me obligaron a darme de baja de mi operador de toda la vida y guardar en un cajón bajo siete llaves mi teléfono móvil y en otro bien alejado y bajo el mismo número de llaves su batería.

Desde entonces he recuperado el encanto de las comunicaciones como antes. Robé en casa de mis abuelos un vetusto modelo góndola de telefónica y dado que no tenía línea fija en casa, lo puse de adorno en el salón y decidí bajarme a la calle a hacer uso de las tradicionales cabinas telefónicas. Mi primer problema ha sido darme de bruces con la realidad que es ser alguien tan obsoleto como para no tener móvil y tener que buscar por la calle una cabina pública y encontrarla, encontrarla y que no esté siendo manoseada por un mendigo que intenta sacar de sus tripas unas monedas, y no digamos encontrarla y que funcione.
Lo que sí he echado en falta es la total inexistencia de cabinas cerradas, aquellas en las que de joven usaba como refugio de los fríos de invierno o techo en los días de lluvia y como no, en las que algún que otro “arrime” de cebolleta realicé. También y ahora que soy más mayor, me atraía la idea de vivir una aventura a lo José Luís López Vázquez en un día de llamada despistada, pero no… imposible.

Aunque no todo van a ser problemas o peros, como no me gustan las actuales cabinas públicas al aire libre, me he dedicado a una actividad mucho más gratificante. Busco teléfonos públicos en bares, con la gran ventaja de que por lo general estos teléfonos se encuentran en baretos de toda la vida: bareto de caña, chato de vino y tapa ideal para la dieta del hipertenso o del que toma leche con Omega3.

La verdad es que nadie me va a llamar porque no tendrán los números de teléfono de esos bares y yo estando ahí tan feliz con mi cervecita y tapa grasienta no creo que tenga necesidad de llamar a alguien, pero el caso es estar comunicado.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Sueños III (o ¿Pesadilla I?)


No sé si mi aventura onírica se me está yendo de las manos, de ahí la duda del título de arriba.

Bien, estábamos en la situación de que había decidido crear unos cuantos sueños húmedos y guardarlos en una caja. El caso es que la única caja de la que pude tirar fue de una de música que tenía de cuando era pequeño y que al abrir, emite una dulce melodía con la que me dormía todas las noches cuando era un tierno infante.

Ahora bien, resulta que he pasado una temporada en la que me ha costado conciliar el sueño y he recurrido como antaño a mi caja de música para conciliarlo. Evidentemente el remedio ha funcionado, pero no he reparado en el detalle de que al dejar la caja abierta con su dulce composición, los sueños que ahí almacené, me han rondado cada una de las noches que he tenido que tirar de ella para dormir a pierna suelta. Y es que ha sido una racha bastante mala para lograr dormirme y he hecho un uso intensivo de la caja.

Todo sea dicho de paso, mis veladas han sido estupendas por partida doble: la música como siempre ha ayudado a que me durmiera; y los sueños han sido de lo más gratificantes.

Pero, ¿dónde está el problema?, quizás se pregunte alguien. Pues bien, el problema radica en que le tengo tanto cariño a esa melodía que la tengo como tono en mi móvil y claro, de un tiempo a esta parte, cada vez que me llaman, cual perro de Pavlov, sufro unas tremendas erecciones con todo lo que ello conlleva. Afortunadamente, aun no he llegado a babear como los perros.

Pero no nos engañemos, ardo en deseos de que sigan llamándome de Jazztel, Telefónica o quien sea, da igual, solo con la llamada soy feliz.

martes, 22 de mayo de 2012

Sueños II


He de reconocer que me lo pasé pipa montando mis propios sueños a capricho: el más que tradicional sueño en el que vuelas como un pájaro y te sientes el amo del cielo; otro en el que el constante descubrimiento de tesoros ocultos te sumen en la más absoluta de las riquezas…; y así hasta un largo etcétera de fantasías creadas a mi antojo.

Fue como volver a la más profunda de mis infancias, recreando un mundo de fantasía y felicidad al que una vez llegada cierta edad no se vuelve. La madurez te fuerza a olvidar esa parte creativa y fantasiosa que todos tenemos y que ahí está, aunque sea en el más recóndito rincón de tu imaginación.

Pero en el fondo sentí que me faltaba algo, lo de soñar a antojo había sido gratificante, pero echaba de menos algo. Así que dado que había gastado todas las palabras que encontré por entre las sábanas aquel día, no tuve más remedio que armarme de paciencia y dejar pasar el tiempo para lograr lo que quería. Era condición imprescindible que pasasen unas cuantas noches y siestas para ir acumulando sueños por entre las sábanas y bajo la almohada.

Cuando hubo pasado un tiempo que consideré adecuado, una mañana tome las sábanas y las agité no con tanto ímpetu como la otra vez, para así evitar que las frases que aun hubieran quedado unidas no se convirtieran en palabras sueltas o lo que era peor, en vocales y consonantes que convertirían en algo más difícil aun mi puzzle onírico.

No fue tan rica la cosecha como la otra vez, pero saque suficiente material como para dedicarme a la tarea.

Era el momento de crear a la carta mis sueños húmedos y lo que es aun mejor, guardarlos en una cajita para poder tirar de ellos en momentos de apuro.

jueves, 10 de mayo de 2012

Sueños


El otro día me sorprendí a mi mismo haciendo la cama por primera vez en mucho tiempo.

No sé muy bien a qué obedecía dicho comportamiento, pero ahí me encontraba abriendo las ventanas de la habitación, retirando las sábanas y dejando todo a merced del fresco aire de la mañana.

Tras desayunar, volví a rematar la faena para dejar todo en prefecto orden y recogido. El caso es que al sacudir las sábanas para terminar de orearlas y dar unos buenos manotazos a la almohada, saltaron por los aires montones de palabras que quedaron amontonadas sobre el colchón. “Dios mío”, es todo lo que alcancé a decir al tener frente a mi las palabras que debían componer los sueños e historias que me habían acompañado en mis ratos de descanso a lo largo de ni se sabe las noches (y los días).
Y ahí me vi yo… con un montón de palabras que tal y como estaban no significaban nada y no me permitían rememorar los sueños que había tenido.

De repente algo se apoderó de mi con gran fuerza y me puse a recopilar como un poseso cada una de las palabras que allí se encontraban, para ver si era capaz de recuperar esa parte de mi subconsciente. El trabajo fue duro y no tardé en acabar desesperado y cansado por no llegar a buen puerto en mi cometido, así que tomé una decisión sabia y práctica: partiendo de la base de que tenía ahí un buen repositorio de palabras, ¿por qué no componer lo que me diera la gana? Total, me dediqué a conectar las palabras de la manera que más me gustó.

Al fin y al cabo, eran mis sueños y podrían ser como yo quisiera que fueran.

jueves, 26 de abril de 2012

Triatlón Arenales 113 (Elche 2012)


Bueno, pues voy a tomar prestado este espacio para hacer una crónica de lo que ha sido el Triatlón Arenales 113 (medio IM en Elche), en la que ya participaba por 3ª vez consecutiva y que este año los Diablillos éramos muchos y dispuestos a hacerse notar (no por mi, claro).

Para empezar este año alquilamos un apartamento en el mismo Arenales, lo cual es mucho más cómodo a la hora de dejar los trastos en boxes el día anterior (y no digamos para el día de la carrera). Este año se adelantaron horarios y aunque tuve que madrugar como todos los años, esta vez al estar al lado, el madrugón fue menos.



El día previo a la carrera pues muy relajado. Por la mañana salí a montar en bici por el circuito de la carrera hasta el polígono industrial de Elche, ahí ya empecé a disfrutar del aire que pegaba bien, aunque nada parecido con lo que íbamos a tener en la carrera. Tras la vuelta, recogida de dorsales, dejar bici en boxes y dedicándote a gastar dinero en los puestos que montan junto a la carpa, charlando y comiendo con los compañeros del equipo y asistiendo a la charla técnica en la que hay que admitir que Ximo, que es un crack, la hace hasta amena y divertida.

Muy resumidamente podemos decir que en eso consistió el sábado, tras la cena vuelta al apartamento a dejar preparadas todas las cosas para que el domingo solo tuviera que desayunar, vestirme y bajar a boxes.

El domingo por la mañana para no faltar a la tradición, antes de que sonase la alarma a las 6, ya estaba despierto. Pies al suelo, y tras pasada por el baño, a desayunar fuerte aunque el estómago a esas horas aun no está para que le entre nada. A poco más de las 6.30 ya estaba en boxes preparando las cosas y comprobando la bici, y en ese momento me doy cuenta de que me he olvidado los sándwiches de nocilla (que merendilla), uno para mi y otro para Giselle que me lo había pedido. En principio dudo si subir o no subir al apartamento a por ellos pero cuando Manu me pregunta por ND3 porque se lo ha dejado en el hotel, me decido a hacer unas cuestas para ir entonando las piernas camino del apartamento otra vez.

Abajo, ya quedo bien con Giselle dándole su sándwich de nocilla y con Manu y su ND3 (por eso le salió tan bien la bici, me debes una).

Como nota curiosa está la consulta que le hago a un juez Fetri sobre si se puede ir con las pantorrilleras en el agua bajo el neopreno o no, la respuesta no tiene pérdida: “con la norma en la mano, no. Ahora bien, si te las pones bajo el neopreno y yo no las veo, pues sí puedes usarlas aunque proporcionen una ventaja”. Dejando de lado la respuesta, aun sigo buscando cual es la ventaja aportada por llevar unas pantorrilleras en el agua, más allá de la que me aporten por llevarlas en la bici y carrera a pie.

Y nada, cuando creo que ya tengo todo, decido irme al ropero a dejar la mochila e intentar olvidarme un poco de todo intentando charlar con la gente. Evidentemente no tengo todo porque en la playa me acuerdo de no haber sacado la visera para la carrera a pie.

Bien, llega la hora de la verdad, al agua a calentar (y sentir lo fría que está) y meada de rigor, despedidas deseando suerte a los del equipo y conocidos que te encuentras, y a cámara de llamadas con José Antonio, Pedro y Julio. Concentración antes del pitido inicial y acumulación de nervios mientras ves salir a las chicas, y los élites masculino y grupo de edad >45.

Con el bocinazo de salida me llama la atención que la gente sale igual que si estuviéramos en un sprint, en años anteriores no he visto esto y me pilla desprevenido. Me quedo un poco encerrado, esquivando hostias y dando a todo aquel listo que se debe pensar que se puede pasar por encima mía. Tragos de agua varios y problemas para coger un ritmo de respiración normal. La verdad es que paso unos 100 metros o más bastante malos que me agobian mucho pero logro zafarme de la masa nadadora hacia la derecha y ya poder tomar una brazada normal y respirar cada 3 como suelo hacer y empezar a sentirme cómodo.

El resto de la natación normal, a mi ritmo aunque sin saber muy bien por qué, yéndome hacia la izquierda según miraba a la boya inmediata. Esto me hace tener que levantar la cabeza más de lo normal para no perder la línea recta y no es achacable a corrientes porque de ser así, al girar en la 2ª boya, me tendría que haber desviado hacia la derecha, pero no… seguía con mi deriva a izquierda (o babor, que como estamos en el agua, hay que hablar con propiedad).

Piso la arena con un tiempo de 29:28, que creo que no está mal tal y como empecé y que son aguas abiertas. Ahora bien, habría que ver si eran 1.900 metros o no. En el paso por el chip a la entrada de boxes me marcan 29:54.

Y bien, transición normal (nunca he sido Flash Gordon), pero sí que gano este año algo porque decido que no voy a hacer la carrera con las pantorrilleras, con lo cual gano un tiempo muy interesante al no ponérmelas con las piernas mojadas. Carrerita por boxes y tomo una decisión arriesgada, que es ponerme las zapatillas en marcha, más aun sabiendo que nada más salir, el cachondo de Ximo nos mete una pedazo de cuesta del copón. Me sale bien la jugada y soy capaz de hacerlo, no así unos cuantos que veo que echan pie a tierra.

Empieza la parte de bici, este año ha habido cambio de circuito y aunque se alarga un poco (90km clavaditos), el circuito es una gozada porque está cerrado al tráfico y se desarrolla durante 60km en una vía de dos carriles por sentido y con un arcén muy generoso. Como dijo Ximo, un circuito para decir a tu pareja “¿ves cariño como la inversión en las ruedas de perfil sirve para algo?”.

El problema es que toda la semana ha estado haciendo aire y como no podía se de otra manera, el día de la carrera también. En el primer sector (hasta el polígono de Elche) soplaba ligeramente en contra lo que hacía pensar en una vuelta cómoda, recuperando y a ritmo alegre. Pero no… no fue así. En el nuevo tramo del sector ciclista el viento pegaba ligeramente de culo en sentido Alicante, lo que hace que vaya bastante rápido y cómodo. Cómo nota anecdótica no se le ocurre otra cosa a un globero en bici de montaña que picarse conmigo en uno de estos tramos rápidos. Yendo a unos 40 km/h el tío con su MTB echando las tripas y tan contento, yo le miré y le dije que así tenía que ir 90 km, que no valía solo 300 metros. En fin.

Al llegar a Alicante, giro de 180º y a toparse con el viento de cara, pues nada… a tomarse las cosas con calma que aun queda mucha bici por hacer. Tengo un momento de debilidad notándome un poco flojo de piernas, pero me tomo un gel y o es efecto placebo o realmente funciona, las malas sensaciones en las piernas se me van. A todo esto, aparte del gel, procuro ir degustando mis porciones de sándwich de nocilla (que merendilla) y también trocitos de barrita energética. Para poder empujar bien todo el engrudo, nada mejor que tragos de agua y/o ND3. A todo esto, me dedico a ir animando a la gente del equipo que como era de esperar me dan buenas lijadas y que como voy de “secreta”, no me reconocen al adelantarme: unos me reconocen al hablarles, otros miran hacia atrás extrañados porque han oído su nombre. Así me van adelantando José, Alex, Pedro, Carlos, Isaac, Sergio, Raúl y por último Javi que años atrás me cogía a pie pero este año en la bici se ha aplicado (bueno, como todos los nombrados que han dado un salto cualitativo destacable solo que Javi no me cogía :D).

Al comenzar la 2ª vuelta, decido que ya va siendo hora de echar un pis, así que llegado a un punto alto del circuito, me paro para aliviarme debidamente. En el tramo de la 2ª vuelta, el aire no se nota mucho y ahí está la putada del día porque era el inicio del cambio de dirección del mismo, otra vez llegamos a Alicante y media vuelta. Que bien… aire de culo y a ir deprisa… hasta Elche. Al llegar a Elche y volver a cambiar el sentido me doy de bruces con la tortura final, viento fuerte de cara hasta que me bajé de la bici en Arenales.

Como en todos estos triatlones, en la bici quien manda es el pulsómetro, así que con el aíre en contra y para no quemarme sigo con el imperativo de no pasar de 140 ppm y con este aire razón de más, cosa que ya me ocurrió el año pasado. Así que la parte final me la tomo con mucha calma y bastante miedo por ver cómo responderán las piernas en la media maratón. Aprovecho para tomarme un gel con el que atacar el sector a pie en la entrada a Arenales.

La última cuesta al llegar a Arenales se me atraganta cosa mala (pánico), pero bueno… llego a boxes dejo la bici y me zampo unos aminoácidos ramificados que me había olvidado de tomar en la bici. Parcial de 3:03:32 (3:04:04 según clasificaciones)

Y bien, empieza la carrera a pie… a mi ritmo. En esta parte me había marcado la intención de no parar en los avituallamientos como sí hice en años anteriores y tomar el líquido que fuera en marcha. Aunque se me hace duro el sector de carrera por el calor, me anima el hecho de que cuando el terreno se pone llano cojo un ritmo bastante decente para lo que soy yo, eso sí… las plantas de los pies me arden y en el avituallamiento que hay en la zona de dunas (km 5 aprox.), decido parar para vaciarme sendas botellas de agua en cada una de las zapatillas. Ya de paso aprovecho para mear. Una parada no planificada pero entra dentro de los márgenes de error.

El refresco de pies me sienta de maravilla y más aun por el tramo de tierra dura y piedras que hay que cruzar (esta vez, afortunadamente, solo se va… años anteriores se iba y volvía), acabo la primera vuelta en unos modestos 58 minutos que para mi saben a gloria y me hacen plantearme si seré capaz de bajar de 2 horas en los 21km.

Y comienza la 2ª vuelta… no parece que flojee y repetimos jugada, escaleras y rampa caminando y a trotar… el tramo de bajada tras las escaleras hay que reconocer que es una gozada aunque castigue un poco las rodillas, y a llanear.

Durante todo el recorrido me he ido cruzando con la gente del equipo, ánimos varios en los que reconozco que a veces soy incapaz de decir el nombre (me debe de faltar riego al cerebro).

Sobre el km 15 adelanto a Raúl que parece tener problemas musculares, yo sigo a lo mío con vistas a llegar la zona de arena aunque recibo un par de avisos en el gemelo izquierdo. Llega la arena y me dedico a caminar y ahora no sólo el gemelo sino el muslo me empiezan a amagar un poco. En el mismo tramo de arena, me coge Raúl y ya decidimos terminar la carrera juntos (bueno, el me saca 5 minutos realmente) y eso hacemos. El aun tiene ganas de contestar a la gente que nos anima y me propone apretar en el tramo final del paseo marítimo de poco más de un kilómetro. Y bien… apretamos, yo empiezo a temer por la pierna izquierda, pero aguanto y entramos los dos de la mano en meta, yo con un tiempo de 1:59:14 en la media maratón (1:58:34 según clasificaciones) y un tiempo final de 5:39:18 que me saben a gloria teniendo en cuenta que hace dos años hice 5:29 y eran menos kms de bici y sin viento. Visto así, yo creo que la carrera ha sido la mejor de las tres participaciones. Además, este año he nadado mejor y he corrido mejor, bajando de las dos horas que para mi y con este circuito creo que está muy bien.



Y bueno, tras la llegada a meta, comentarios con el resto de la gente del equipo, algo de zampa: fruta, paellita, líquido… CERVEZA!!!!!!! Y felicitaciones a los IM’s porque han hecho una gran carrera y se les ve que van a correr de cine en Frankfurt.

En resumen, pues muy contento de cómo me salió todo, más aun teniendo en cuenta que el domingo anterior estuve yéndome por las patas abajo y me dejó los primeros días de la semana con un poco de flojera de piernas, pero parece que me recuperé para la carrera. Y el año que viene creo que va a estar chungo lo de volver a correr, no por falta de ganas, pero otras obligaciones me van a quitar horas de entrenamiento, sueño… aunque espero que me dé muchas horas de satisfacciones. Pero quien sabe… lo mismo me da el punto y cometo una locura.

En total, mis tiempos fueron:
29:28
3:59
3:03:32
3:05
1:59:19
Total 5:39:19

Y los de la organización
29:54 (parcial 125-11 GE)
3:04
3:04:04 (parcial 682-103 GE)
3:42
1:58:34 (parcial 619-98 GE)
Total 5:39:18 (Puesto 616 y 98 de mi G.E.)


martes, 6 de marzo de 2012

Soledad

Esto de estar solo no tiene otra cosa que no sean ventajas.

Definitivamente estoy convencido de que el tener la libertad para hacer lo que te place en el momento que te place, no se le puede poner ni un solo pero.

Se acabó el tener que dar explicaciones, entablar largas negociaciones para hacer cualquier cosa.

De un tiempo a esta parte soy más feliz yendo a mi bola y no teniendo que preocuparme de terceros. ¿Me apetece irme de finde? Pues me voy. Disfruto de mis paseos por el camino que me apetece, voy a ver las películas que quiero y si se me antoja tomar una cerveza en el bar más grasiento de la calle, pues lo hago.
Esto me ha llevado a una actividad frenética en la que no paro de hacer cosas. Menos el rato que empleo para dormir (que no es corto), el resto de las horas es un no parar, es una actividad continua, es una felicidad absoluta.

Ahora bien, empiezo a tener un problema. Tanta felicidad me está empachando, ya me carga tanta actividad y tanta acumulación de experiencias y conocimiento. Necesito alguien con quien compartir todo esto para ver si me desahogo o alivio de esta sensación.

Que mierda es esto de estar solo.

sábado, 28 de enero de 2012

Sin ideas

El otro día, preso del aburrimiento, y lo que es peor, la falta de sed y ganas de ir a tomar una cerveza, me acerqué al río a deleitarme en mis pensamientos.
Ultimamente no los estoy teniendo especialmente brillantes pero el mero hecho de que algo me impulsase a irme a pensar a un puente podría interpretarse como un adelanto de que algo bueno se estaba gestando.

Total, que ahí me planté yo con cara de tío interesante a ver cómo bajaban las aguas (y algo de porquería). Quedarte mirando el agua en movimiento (como las llamas de un buen fuego) tiene ese aquel hipnotizador que te desconecta del entorno y permite que algo que lleves dentro florezca de una manera más sencilla.

Pues el caso es que el sonido del claxón de un autobús de la EMT que por ahí pasaba me asustó de tal manera que del respingo que di, todas las ideas que estoy seguro que en ese momento estaban apunto de emerger, salieron volando rebotaron en la barandilla y al agua que calleron desde lo alto del puente. Raudo y veloz corrí al otro lado del puente para ver mis ideas esfumarse con la corriente e intentar rescatar algo de ellas, pero la mierda y turbidez de las aguas no me dejaron ver como se iban.

En fin, quise pensar que como las aguas que bajaban, esas ideas eran una mierda y mejor estaban ahí, así que tomé rumbo del bar más cercano a tomarme una cerveza bien fresquita.

jueves, 12 de enero de 2012

Buenos propósitos

Por fin se acabó la Navidad, no podía soportarlo más. Como todos los años esto para mi es lo más parecido a una pesadilla, un sueño horrible del que no veo que llegue el día 6 de Enero para despertar.

Lo peor de todo es que llegado el día 7 tengo que empezar desde cero… tanto esfuerzo, tantos medio empleados en los meses pasados, quedan en agua de borrajas. En fin, qué remedio. Como todos los años, vuelta a empezar y a recuperar lo que he perdido en estas dos semanas de comportamiento irresponsable y hasta cierto punto peligroso para la salud.

Por una cuestión de principios, me niego a ir a las rebajas a renovar el vestuario y prefiero meterme en la dinámica habitual para seguir aprovechando esos pantalones que me quedan como un guante o mis camisetas de toda la vida y a las que tanto cariño he tomado. Lo que he estado haciendo los meses anteriores, se merecen el respeto y la consideración suficientes como para no tirar la toalla y volver sobre mis fueros.

Decidido, voy a recuperar mi tripa, estos abdominales que luzco no me quedan nada bien, la ropa me queda ancha y no hay cinturón ni manera de disimular esto. El que me vuelva a salir pelo en el cuerpo es cuestión solo de tiempo, pero lo de la tripa requiere de un gran esfuerzo y perseverancia.

Largas sesiones de cerveza y tapas a cual más grasienta, y una alimentación en casa en consonancia es lo que necesito.

jueves, 29 de diciembre de 2011

¿Sueño o realidad?

He pasado uno de los días más raros de mi vida.

A diferencia de un día cualquiera, me levanté de la cama pronto (prontísimo dentro de mis parámetros). Me dirigí hacia el baño para realizar la primera micción del día y como un autómata, giré 180º y di un paso para ponerme frente al espejo, lavarme la cara y eliminar las múltiples legañas que asomaban por mis ojos.

El caso es que al eliminar las legañas de mis ojos y con la cara aun mojada, me miré en el espejo como viene siendo costumbre y fui incapaz de reconocer la cara que ahí se reflejaba. ¿Era yo pero había cambiado radicalmente en 7 horas de sueño? ¿No lo era y resulta que se trataba de otra persona?

Intentar admitir que en unas pocas horas mis facciones habían cambiado radicalmente y como era de esperar habían ido a peor, hizo que me inclinara por la 2ª opción que me quedaba: no se trataba de mi.

La verdad es que recapitulando los pocos indicadores que me podían servir de guia, daban una idea de que esta podría ser la verdadera razón. Al mear, había notado un encogimiento notable del tamaño de mis partes (eran de tamaño apreciable, pero más pequeñas, no es por presumir) y la ventosidad expelida tras el último apretón de abdominales para sacar el último chorrillo no era digna de mi. Eso por no dejar de mencionar que las horas a las que me había levantado eran a todas luces dignas de un ser serio, responsable y trabajador.

Con estos (pocos) datos me rendí a la evidencia, decidí que no era yo y que por tanto lo normal es que debería de comportarme de manera distinta. Y a eso me dediqué la jornada entera. No sería más que una manera de autoconvencerme de que no se trataba de mi y que alguien había usurpado mi alma o lo que quisiera que hubiera podido usurpar.

Total, que al ver el aspecto de la cocina, tras hacer un zumo (y no mezclarlo con vodka) no solo el exprimidor quedó perfectamente limpio si no que el resto de la cocina tomo un aspecto mucho más decente y con todo más ordenado. Tras el zumo, creí conveniente empezar el día tomando los cereales que nunca me había atrevido a abrir y deleitarme con el sabor de una estupenda tostada con aceite de oliva, ajo untado y sal.

De la cocina salí directo al dormitorio donde sin saber cómo ni por qué, ya tenía las ventanas completamente abiertas, y la cama estaba con toda la ropa desplegada y ventilándose. Como si de una rutina totalmente asumida, hice la cama, cogí unos cojines y allí que quedó la cama perfectamente hecha y aguardando que la noche siguiente me arropara entre sus sábanas. En las sillas del dormitorio al rato de pasar por ahí no quedaba apenas ropa y la poca que ahí quedó estaba perfectamente doblada y colocada.

Evidentemente algo había pasado esa noche.

Lo que sí que no cambió era mi condición de ocioso desempleado, aunque con ganas de hacer deporte para cuidar mi cuerpo y mantenerme en forma. Total que me dediqué a salir a hacer deporte por la calle como uno más de aquellos que extrañamente disfrutan correteando por ahí con mallas apretadas, sudando y echando el bofe.

Tras una sudada de las que hacen época (completamente satisfecho y relajado), en casa disfruté como un enano de la ducha y tras ella, me encontré en la cocina dispuesto a prepararme una comida lo más decente posible.
Como era de esperar, la nevera lo que más tenía dentro era aire fresco, así que sin comerlo ni beberlo me dirigí al Mercadona con mi carrito y bolsas de tela, presto a comprar vituallas. Es curioso pero disfruté dando vueltas por entre los pasillos, comparando precios y eligiendo alimentos frescos y desechando la gran variedad de precocinados que ploblaban las estanterías. Con el carrito poblado por la compra, volví a casa y me acomodé en la cocina para colocar todo en su sitio y prepararme algo medianamente elaborado.

Tras la comida aun tuve ganas de coger un libro que tenía evitando que la mesa del salón cojeara y me puse a leer, ni rastro de ganas de echarme la siesta. Sospechoso. Y no contento con esto, no se me ocurrió mejor cosa que ponerme un bañador e irme a la piscina municipal a nadar una hora.

Todas fueron actividades que salieron de mi gustosamente y las cuales disfruté realizando, pero algo en mi interior me seguía diciendo que no era yo… y este comportamiento estaba haciendo reaccionar a algo en mi interior que se resistía al cambio. A la vuelta de la piscina hice una intentona de adentrarme en el primer bar por el que pase, atraído por el olor de la frintanga que allí se estaba preparando y ante la magnífica visión del grifo de cerveza rebosante de condensación y muestra de que lo que ahí se encontraba era un líquido perfectamente frío y dispuesto a ser servido.

Pero no. No hubo manera porque mi otro yo me convenció de que al día siguiente había que levantarse pronto, no podíamos estar por ahí golfeando porque al día siguiente había labor que realizar y mejor estar perfectamente descansado a pagar el resto de la semana las consecuencias de una imprudencia.

¿Qué más pruebas quería para saberme tomado por otra persona? ¿Madrugar? Si yo no tengo trabajo ¿Pagar consecuencias? Pero si disfruto de mi resaca tirado en el sofá horas y horas hasta que me encuentro con fuerzas de tomar otra cerveza.
Me encontraba poseído por alguien que me revolvía lo más profundo de mi conciencia.

Pero bueno, dado que no me trataba de mi… no tuve más remedio que obedecer y retirarme pronto a casa, cenar algo ligero y meterme en la cama antes de que el día hubiera finalizado.

Cuando hube abierto los ojos al día siguiente, me di cuenta de que me levantaba con mejor espíritu, el reloj marcaba de largo las doce del mediodía, mi viaje al baño fue como el de otro día cualquiera con meada y atronadora expulsión de gases… al darme media vuelta, el espejo delató que era yo quien ahí se encontraba.

Feliz y contento me dirigí a la cocina a tomar algo, lo primero que pillara y dejando en la pila los cacharros que hube utilizado.

¡Uf!... todo había sido un mal sueño, aunque… el estado de orden de la cocina, las agujetas y la total ausencia de resaca eran prueba de que algo raro había pasado el día anterior.  

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Ego

Tengo un problema. He conocido a una mujer estupenda.

Dicen que cuando puedes estar con una persona largos ratos en silencio sin sentirte incómodo es que ahí, hay algo. Pues bien, creo que es el caso y además no se limita a solo esto.

Dormir con ella es un primor. No me pone encima sus pies helados ni invade mi lado de la cama, así como tampoco protesta caso de que sea yo quien invada su mitad. Llegados al extremo, no me lleva la contraria nunca, no me replica y atiende con esa carita de ángel, boca y ojos abiertos todo aquello que tengo a bien contarle. 

Tengo que reconocer que a veces pienso que tanto silencio por su parte me enoja un poco, pero pronto pienso que ella es así, que así sabía que era desde el principio y acabo aceptando de buen grado su comportamiento.

Sobre los momentos íntimos, como soy un caballero no voy a contar nada, eso queda entre los dos. Pero bien es cierto, que si no mantengo la presión deseada en ella, puedo llegar a tener noches frustrantes.

El problema realmente está llegando en los momentos que veo que ella se niega no solo a leer mis textos, no me dice por qué, y por tanto no obtengo crítica alguna. Cosa que deseo con toda mi alma.

Creo que voy a cortar con ella (aunque no sé si dejar que las cosas avancen por si solas y se pinche la relación), para entonces buscar una mujer de carne y hueso, que aunque me haga fregar los platos y cocinar, al menos tenga curiosidad por leer.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Autoestima

Voy buscando últimamente la manera de subir mi autoestima de la manera más eficaz posible, es decir, que me cueste nada o menos y que los resultados sean satisfactorios.

Esto durante un tiempo casaba mal con el pliego de condiciones inicial, dado que la búsqueda se estaba tornando dificultosa, lo cual añadía una carga extra de trabajo que no estoy dispuesto a asumir y lo que es peor, la falta de éxito en mi empresa ejercía el efecto contrario al deseado. Mi autoestima me está obligando a agacharme cuando quiero recogerla.

Ahora estoy probando con una nueva estrategia y creo que puede ser la definitiva.

Me estoy empezando a rodear de objetos, pero no cualquier tipo de objeto, no… todos están siendo elegidos muy concienzudamente: una lata de cerveza vacía, un reloj de cuco al que me niego a darle cuerda (y arranqué con saña el cuco), un aparato de abdominales comprado en el teletienda, el programa electoral de varios partidos, un CD de una de las muchas galas de OT, un alargador de pene y así hasta un largo etcétera.

El verme rodeado de esta serie de objetos completamente inútiles, está logrando definitivamente que yo no me sienta como tal y ver que soy capaz de algo.

viernes, 28 de octubre de 2011

Decisiones

Estamos en épocas de grandes decisiones, trascendentales diría yo. Una de ellas, creo yo que va a tener grandes consecuencias para mi.

He decidido cortarme la uña del dedo meñique y dejarla con una longitud similar a las del resto de dedos cuando no son mordisqueadas fruto de mis nervios.
Aun con esa desafortunada manía (mordisquearme las uñas), siempre la uña del meñique izquierdo ha tenido unas proporciones magnánimas aunque sin llegar a las de la atleta Florence Griffith.

Bueno, puede que os preguntéis quien es esa mujer… yo es que soy muy mayor así que os conmino a que busquéis en google y os ilustréis.

Bien, el caso es que entre los múltiples usos que se les puede dar a una uña larga, la de mi meñique tenían la misión de limpiar el cerumen de mis orejas. Labor a la que me empleaba con fruición, pero he aquí que un día me apliqué tanto a la labor que al sacar el dedo, enredada entre una amalgama de pelos y cerumen, se encontraba atrapada una idea.

¡Había sido capaz de sacarme una idea de la cabeza!

Esto daba que pensar… había algo ahí dentro, e incluso se me abría la posibilidad de sacarlas al exterior para ver si fructifican. ¿Habría dado con una veta de ideas y todo lo más que tenía que hacer era seguir escarbando y escarbando para sacarlas todas al exterior?

No se hable más… no es tiempo para vacilaciones y sí para la toma de decisiones importantes. Hay que seguir por esa senda, pero las cosas bien hechas, bien parecen. Me cortaré la uña pues para su función principal no servirá, a partir de ahora usaré la herramienta apropiada: bastoncillos.

Así las ideas que me saque, las tendré entre algodones. 

martes, 25 de octubre de 2011

Noventas.

Aprovechando que un conocido ha convocado una fiesta rememorando los años 90 creo que he sacado la excusa perfecta para escribir unas líneas a colación de dichos años dorados de nuestra (ya lejana) juventud.

Es ahora cuando podemos presumir de cierto criterio crítico, poder ver las cosas en su real dimensión y darnos cuenta de las memeces que pudimos llegar a hacer, cómo vestíamos y la cantidad de mierda musical que llegamos a ser capaces de digerir sin quejarnos ni un ápice.

Debe ser cosa de la edad. Al igual que antes éramos capaces de bebernos hasta el agua de los floreros, matarratas o lo que nos echaran en un vaso de tubo (¿tiene hielos? ¡¡¡A dentro!!!), pues éramos capaces de bailar una nochevieja entera a Whigfield  con su Saturday Night sin morirnos de la vergüenza o sin mostrar ni un atisbo de arrepentimiento ni intención de hacer penitencia.

Musicalmente hablando dio mucho de si la década, aparecieron como rosquillas pseudos raperos duros, o muy duros como el Vanila Ice, un tío que al explotar la guerra del golfo (la primera) suspendió su gira por miedo a ser víctima de un atentado islamista. No hijo… los islamistas no creo que tuvieran más ganas de ponerte un petardo en el culo que los que escuchando los 40 o tomándose sus minis de cerveza (sí sí… en los 90 se bebía la cerveza en minis y los compartías con los colegas) tenían que escuchar cosas como “Ice Baby”.

Dentro del selecto club de los pseudos raperos, tenemos a MC Hammer (y su fusilamiento de Der Komissar de Falco) o nuestro Prícipe de Bell Air que por muy simpático que nos caiga y buen actor, tiene la mancha de su música y la ropa que vestía en la ya nombrada serie.

Los ejemplos son infinitos pero nos gustaban. ¿Por qué? Porque éramos jóvenes y digeríamos lo que fuera de buen grado y de mejor grado si eso le gustaba a la chica (o chico) que a ti te hacía tilín, que es que somos (o éramos) así de falsos.

En nuestro país no nos quedábamos atrás, el amanecer de una nueva música y manera de pasar los fines de semana causó serios estragos al panorama musical y las neuronas de más de uno. Bueno, no todo va a ser malo, las embotelladoras de agua, otorrinolaringólogos y psiquiatras hicieron buen negocio (y siguen).

Qué decir de el ínclito Chimo Bayo con su Extasi, en fin… memorable. También podemos cambiar de tercio y mirar a los Camela. De la gasolinera a la gloria, de los autos de choque a las listas de éxitos de las radiofórmulas. Que alguien se pase a mirar las portadas de sus primeros discos, aparte de ser iguales (ahí posando ellos)… el de los pelos largos no se quitaba el chaleco nunca. Digo yo que con tanta casette vendida, por lo menos tendría para ir a Zara a comprar ropa, ¿no?

También hay ejemplos de buena música que no es el fin de este post. Que aburrido si no.

Pasemos ahora al tema moda… otro que puede dar mucho de sí.

Si pensábamos que tras Eva Nasarre y su puesta de moda de los calentadores en los 80 habíamos tocado fondo, no… aun podíamos escarbar más. En este aspecto podemos echar gran parte de la culpa a las series americanas y la moda importada del otro lado del Atlántico: Sensación de Vivir (de potar), El Príncipe de Bell Air, Mel Rose Place… hasta la afamada Friends han sido un mal ejemplo de cómo debían de vestirse los jóvenes (y las jóvenas) y más que un mal ejemplo, hasta una afrenta al buen gusto. Lo malo de todo esto, es que no había otra cosa que comprar y ponerse. Por aquel entonces ir con los pantalones de pitillo, la camiseta de Iron Maiden y las All Star, (bueno, las John Smith) ya no molaba tanto.

Las camisas marcaron un hito en cuanto a brillos, estampados imposibles y abotonamientos hasta el cuello. Por poner un ejemplo, miremos a Chiquito, Will Smith en su ya nombrado Príncipe… o el de una serie que tuvo su aquel: Parker Lewis Nunca Pierde.
Aquí también tendrían cabida la camisa vaquera, otra que tuvo su aquel y que un jovencito Jesús Vázquez en un infumable “Hablando se Entiende la Vasca” presentaba, además de provocar los más bajos pensamientos de las féminas. Por cierto mozas, siento deciros que es gay y está casado por si aun albergabais esperanzas de reformarlo (yo casi he desistido con Jodie Foster).

Las camisetas tuvieron un hit entre los hits. Ahora dudo de si fue más de los finales 80 o podemos echarle la culpa a los 90 de la irrupción de… TACHAN!!!!! “Smilie”. ¿Cuantas camisetas se llegarían a ver de ese redondel amarillo con ojos y sonrisa?

En cuanto a los pantalones, podríamos decir que si la moda es algo cíclico, lo de los pantalones deberíamos asemejarlo al movimiento de una onda. Actualmente nos encontramos en el valle de la onda y en los 90 estábamos en plena cresta.

No no… Cachuli no fue un innovador en eso de llevar el pantalón sobaquero, en los 90 eso ya se llevaba y si no, podemos echar un vistazo a Manolo García (El Último de la Fila) y muchas fotos que por ahí tenemos. Ahora nos encontramos en el valle como digo, y si no vas enseñando la marca de tus gayumbos no eres cool.

Como una acción reacción, claro está, llevar el pantalón sobaquero mostraba los calcetines y por eso había que cuidarse muy mucho de no llevarlos blancos (y de los de la ralla azul y roja menos). Ahora, como los llevas por las rodillas raro es ver a nadie con los bajos destrozados o llenos de mierda, literalmente hablando, tras haber barrido las calles de tu ciudad o pueblo.

El caso es que, como comentaba al principio, es ahora cuando a alguien se le ocurre hacer una fiesta temática que a uno le da por echar la mirada atrás… muy atrás y te quedas maravillado de cómo se podía ir así por la calle, cómo te podía gustar tal serie o cómo podías bailar sin descanso ciertos temas que ahora causan sonrojo al escuchar.

Siempre podremos achacarlo a que nos hacemos mayores, que los gustos cambian… sí… pero hay ciertas cosas que son inamovibles como puede ser que los Beatles o Leonard Cohen (aun siendo un muermo de tío) nunca dejen de ser buenos y que mucha de las cosas nombradas anteriormente, nunca fueron buenas.

Las digeríamos como digeríamos Don Simón en el parque con los colegas, y no por ello el tintorro en Tetra Brik antes era bueno y ahora no. Nunca lo fue y ahora nos damos cuenta.